jueves, 22 de septiembre de 2016

Corriente I

Hace poco leí acerca de una técnica para abrir la conciencia plena y el tercer ojo, el sexto chakra, en medio del entrecejo. La técnica consiste en escribir sin pensar demasiado lo que sea que se nos venga a la cabeza. Debido a mi enfermedad filosófica me he vuelto una persona que piensa demasiado y un trabajo como este me resulta extenuante. Escoger las palabras para decir lo que se pasa por mi mente sin orden, me resulta finalmente una tarea de archivística. En este momento siento la profunda necesidad de explicar las razones que me conducen, entonces, a escribir en este blog algunas cosas que pasan por mi mente y los objetivos que persigo, como si fuera un paper, un artículo de revista especializada o como si simplemente necesitara que los demás comprendiesen todo cuanto escribo, digo, pienso, hasta el punto de cuestionar la legitimidad teórica de mis sentimientos.
Anoche soñé que mi hombre follaba con mi amiga, era consensuado, era un trato, pero me sentía llorar en el sueño. No sé qué significa. Vi el sexo abierto de ella, y a él penetrarlo. No hay interés real entre ellos en el mundo sensible, no que yo sepa, no tengo pistas para sospecharlo y no me despierta interés averiguarlo. Lo que sí me engendra duda y curiosidad es lo que mi subconciente enrevesado estaba tratando de arrojar hacia mi cabeza cuando parió esas imágenes. Después soñé que tenía un pretendiente, un alumno, que era mi amante. Colorín, polera a rayas. Nunca me han gustado de ese tipo, pero en el sueño me encantó y nos restregamos los sexos hasta que desperté con un orgasmo. Tampoco lo entiendo. Recuerdo que el escenario en algún momento fue un restaurante de sopas chinas, donde conversé casualmente con un conocido mío que es un gran académico. En otras ocasiones este sueño parecía enmarcarse en la academia de yoga. Hace poco empecé a practicarlo y me propongo ser instructora. Es un desafío magnánimo, para mí, que sólo pienso.
El yoga es hacer y no pensar.
Pienso que el equinoccio primaveral me afecta. El sol en libra, la luna en virgo. Necesito ser cortejada y no cortejar. Cuando empiezas la relación siendo el hombre, terminarás siéndolo para siempre. Eso dice Miastral. No necesito ser el hombre, necesito ser cortejada. Tengo la piel aflorando. Siento la necesidad de que me ardan las mejillas.